09/01/2005

arte contemporânea

«L’art contemporain ne se divise pas en art profane et l’art sacré. Il est profondément humain, expriment les cris, les souffrances, les joies, les attentes, la soif spirituelle des hommes. Il est appel au dialogue. En cela, il est sacré».
Robert Pousseur, Les artistes, sculpteurs d’humanité, éditions Desclée de Brouwer, Paris, 2002, p. 52.

03/01/2005


FRANZ ACKERMANN, The drawing corridor with the sleeping dragon, 2001. Tecnicas mistas sobre papel, 22.2x 29,8 cm. Posted by Hello

02/01/2005

Postmodernismo

Termino que se ha utilizado de manera amplia y difusa hace referencia a una gran variedad de fenómenos culturales, que expresa el alejamiento – iniciado en 1960, aproximadamente – de la seriedad intelectual de la modernidad a favor de un acercamiento más ecléctico y populista de la creatividade; según uno de los escritores más autorizados sobre el tema, “La postmodernidad es fundamentalmente la mezcla ecléctica de la tradición con lo que es su pasado: es la continuación de la modernidad y su trascendencia” Charles Jenks: What is post modernism? 1986). La palabra pasó al lenguaje cotidiano en los anos setenta y se utiliza sobre todo en discusiones sobre arte contemporánea tanto a nivel académico como periodístico, desde 1980 aproximadamente. Se ha empleado también como término estilístico (así podemos como hablar de pinturas o películas postmodernas) y para designar un período (la edad postmoderna), pero los especialistas no se ponen de acuerdo sobre la forma y el modo de su empleo (como modernidad es un concepto complicado, resulta difícil determinar de que manera la Postmodernidad deriva de él, por lo que algunos escritores han optado por hablar de postmodernidadades). La diversidad inherente al concepto lo hace especialmente reacio a ser definido o resumido, pero Chris Baldick hace un intento brillante en el Concise Oxford Dictionary of Literary Terms (1990):

“Se aplica a la condición cultural prevalente en las sociedades capitalistas avanzadas desde los anos sesenta (60) , que se caracterizan por una superabundancia de imágenes inconexas y estilos – más claramente en televisión, publicidad, desiño comercial y video pop. En ese sentido (…) se dice que la postmodernidad es la cultura de sensaciones fragmentadas, nostalgia moderada, simulacros desechables y superficialidad promiscua, en la que los valores tradicionales de profundidad, coherencia, significado, originalidad y autenticidad se desvanecen o disuelven entre el torbellino aleatorio de señales vacías (…) en términos muy crudos, donde un artista o escritor moderno intentan extraer un significado del mundo a través del mito, del símbolo o de la complejidad formal, el postmoderno saluda lo absurdo o la confusión sin sentido de la existencia contemporánea con una cierta indiferencia entumecida o frívola, que favorece tímidamente las obras faltas de profundidad (…). Los que lo utilizan más a menudo (el término) tienden a dar la bienvenida a lo ‘postmodern’ como liberación de la jerarquía de las culturas ‘elevadas’ y ‘bajas’; mientras que los escépticos (que a veces se refieren a los entusiastas postmodernos con desdén) ven el término como síntoma de la euforia académica irresponsable sobre el brillo del capitalismo consumista y su vacuidad moral”.

Fue el critico literario español, Federico de Onis en su Antología de la poesía española e hispanoamericana, 1882-1932(1934), quien utilizó el término por la primera vez; poco después lo hizo el historiador británico Arnold Toybee en su obra de varios volumen A Study of History (la parte en que aparece a palabra se escribió en 1938, aunque no se publicó hasta 1947). Toybee utilizó o vocablo en sentido muy negativo. Creía que la era postmoderna había comenzado en 1875 y se caracterizaba por el declive de la cristiandad, el capitalismo, el individualismo y la influencia occidental. Después de Toybee, el término apareció esporádicamente en las dos décadas siguientes, principalmente en contextos literarios; en los anos sesenta, Nikolaus Pevsner (1902-1983) lo introdujo en los debates en el campo de las artes plásticas. Él lo utilizaba en relación con la arquitectura, y el escritor que más lo popularizó en inglés fue el historiador angloamericano de la arquitectura Charles Jenks (1939), autor de The language of Post modern Architecture (1975) y dos otros libros sobre el tema. Jenks lo empleó para describir la reacción contra o austero, racional, bien definido Estilo Moderno Internacional (V. Moderno, Movimiento) y a favor de un atrevido eclecticismo; en este sentido es cuando el término adquiere todo su significado. Los arquitectos postmodernos retornan a las fuentes regionales y tradicionales, introduciendo color y ornamentos en un ambiente divertido. Uno de los más conocidos, el americano Robert Ventura (1925), escribió que le gustaban “más los elementos híbridos que los puros” y prefería la “vitalidad desordenada” a la “unidad evidente”.

Fuera de la arquitectura resulta más difícil catalogar obras como postmodernas, pero lo término se aplica a menudo a las pinturas y esculturas que mezclan por igual estilos disparatados y aluden a referencias culturales conocidas de forma irónica. Al Pop art, por ejemplo, se le ha etiquetado como postmoderno, y hay una similitud cierta en la atención que presta al estilo y a la superficie y en cómo borra la distinción entre arte elevada y arte popular. Más recientemente se han citado como postmodernas las obras seudoclassicas del artista británico Stephen Mckenna (1939) y las del italiano Carlo Maria Mariani (V. Pintura Colta), así como el Meeting or Have a nice day Mr Hockbey, de Peter Blake (1981-1983, Tate Galery, Londres), una divertida recreación de la obra del pintor francés del siglo XIX Gustave Courbet, en la que aparecían Blake, David Hockney y Howard Hodgkin como principales protagonistas. Otras obras que han sido catalogadas como postmodernas abarcan desde las canciones pop de Madonna a las novelas de Salmon Rushdie y películas como Diva (1981) de Jean- Jacques Beineix, que incluye elementos de drama, escenarios y personajes tomadas de varios géneros. Más ampliamente, algunos críticos creen que la postmodernidad invade toda la sociedad occidental contemporánea: argumentan que en un mundo dominado por la tecnología y los medios de comunicación de masas, la cultura se vuelve inevitablemente superficial y autoreferencial. (Arte del siglo XX, Diccionários Oxford – Complutense, Editorial Complutense, Madrid, 2001.